martes 31 de agosto de 2010
ÁLBUM DE FOTOS
Ascensión a una de las cumbres emblemáticas del Pirineo que aún tenía pendiente. El tresmil más occidental de la cadena (3144 m) y que no tiene ninguna vía de ascenso en la que no haya que usar las manos. La más sencilla es la Gran Diagonal, en la que alguna trepadilla hay que hacer, pero que sólo es practicable, o al menos aconsejable, en verano cuando está limpia de nieve y hielo dada su exposición.
Para esta ocasión, decidimos hacer la actividad en el día, saliendo del embalse de la Sarra y regresando al mismo. 1700 metros de desnivel hacia arriba y otros tantos para abajo, con lo que nos salieron un número de horas de dos cifras. Empezamos a andar con los frontales y llegamos de vuelta con ellos puestos. Para ascender elegimos el camino que lleva a Respomuso y de ahí por la brecha Latour que estaba limpia de nieve pero repleta de piedras sueltas hasta las clavijas. Desde la cima, para completar una bonita circular, descendimos con sumo cuidado por la Gran Diagonal hasta el ibón superior de Arriel y de ahí enlazamos con el camino de subida hasta el coche.
El tiempo acompañó ofreciendo un cielo despejado durante toda la jornada en la vertiente española y un infinito mar de nubes al otro lado de la frontera que trataban de colarse por los collados. Aunque en la cima estuvimos en camiseta tan ricamente, en el vivac nocturno ya en el valle la temperatura bajó considerablemente obligando a echar mano de gorros y forros.
jueves 12 de agosto de 2010
ÁLBUM DE FOTOS
En agosto de 2009, después de estar un par de semanas trotando por tierras de Alaska, aproveché la ocasión, ya que estaba en los EEUU que no deja de ser el mimso país, para coger un vuelo a buen precio y, tras una escala de una noche en el aeropuerto de Seattle, cruzar el oceáno Pacífico hasta Hawaii y así, de una tacada, combinar las lluviosas y frías tierras del 49º estado (Alaska) con las playas tropicales y evocadoras del 50º (Hawaii).
Dentro del archipiélago me centré en la isla más grande de todas, la que precisamente llaman Big Island (y que es la que realmente se llama Hawai'i) porque en ella se encuentran los mayores volcanes de las ya de por sí volcánicas islas. En Big Island hay 5 volcanes, cuatro de ellos inactivos (Mauna Kea, Mauna Loa, Hualalai y Kohala) y uno de los volcanes más activos del mundo, Kilauea, que no cesa de echar lava constantemente al mar.
Así, al margen de chapuzones varios, pude recorrer parte del Parque Nacional de los Volcanes, contemplar en cráter sulfuroso del Kilauea y ser testigo del río de lava estrellándose contra el océano en asombrosas explosiones. Y como la cabra tira al monte no pude evitar la tentación de ascender a la montaña más alta de la isla, el Mauna Kea ("montaña blanca") de 4205 metros sobre el nivel del mar, que se pueden contemplar de arriba a abajo desde la playa, y que es en realidad la montaña más alta del planeta, más que el Everest, ya que guarda otros 6000 metros bajo las aguas y, medida desde el fondo del océano, supera los 10.000 metros de altitud, casi nada. En el Mauna Kea nieva en la cumbre y en el mismo día se puede esquiar en la cima y tostarse al sol en la playa.
Desde la cumbre, donde están instalados algunos de los mejores telescopios astronómicos del mundo, se observa la mole del otro gran volcán, el Mauna Loa ("gran montaña") que alcanza los 4170 msnm y también supera al Everest medido desde debajo de sus faldas oceánicas. Eso sí, tiene el record de ser la montaña más grande del planeta si hablamos de km cúbicos.
A la cumbre del Mauna Kea se puede subir por carretera casi hasta arriba, dondo se hallan los telescopios, aunque para los animados se puede ascender a pie todo el desnivel, algo que pocos hacen. Para llegar a la verdadera cima hay que andar un rato por la tierra roja con cuidado, que se está a más de 4000 metros. He de reconocer que, por falta de tiempo y ganas, me valí del motor de explosión para llegar hasta arriba y una vez allí no pude dejar la ocasión de acercarme a la cumbre, cosa que tampoco hacen muchos de los que llegan por carretera. El espectáculo apabullante de la puesta de sol entre nubes y océano mereció la pena.
Y como esta es una web de montaña, después del rollo, adjunto unas fotos pintorescas del lugar. Que os gusten.
martes 20 de julio de 2010
ÁLBUM DE FOTOS
Ascensión estival a una de las cumbres emblemáticas de Pirineos. Un mar de nubes imponente nos acompañó toda la jornada velando los valles franceses alrededor del bastión volcánico. Por el contrario, las trepadas y rápeles por las famosas chimeneas las disfrutamos al sol mientras en las cumbres de alrededor los cúmulos se cernían peligrosamente. Al final el día se despejó pero las nieblas bajas se mantuvieron diseñando un paisaje sublime de olas de aire e islas afiladas. Durante el descenso desde Soum de Pombie nos sumergimos en las brumas de las que surgían de improviso enormes caballos fantasmales.